Grecia y Antisemitismo

En los últimos meses, Grecia ha sido escenario de una preocupante serie de manifestaciones antisemitas, tanto en declaraciones oficiales como en acciones callejeras. Desde pintadas en instituciones judías hasta expresiones políticas cargadas de odio, el país que fue cuna de la democracia está enfrentando una oleada de antisemitismo que no puede ser ignorada.

El hecho más resonante ocurrió cuando el alcalde de Atenas, Haris Doukas, declaró que “no tomará lecciones de democracia de quienes matan civiles”, en una velada alusión a Israel, en medio de un acto por la paz. Sus palabras generaron indignación en comunidades judías dentro y fuera del país, que vieron en esa frase una demonización de Israel y un desvío del foco sobre el terrorismo de Hamás. (Times of Israel)

Una seguidilla de hechos preocupantes

No se trata de un hecho aislado. En diciembre de 2023, la sinagoga Etz Hayyim, en la isla de Creta, fue objeto de amenazas e insultos en redes sociales, mientras que en Tesalónica, ciudad con profunda historia sefardí, se registraron pintadas antisemitas en monumentos y escuelas. En abril de 2024, se colocó una bandera palestina en el memorial del Holocausto de Salónica, una provocación deliberada. (Greek Reporter)

Además, en varias manifestaciones propalestinas realizadas desde el 7 de octubre de 2023, se han escuchado cánticos que llaman a la destrucción del Estado de Israel y a “echar a los judíos al mar”, sin que las autoridades intervengan o condenen con claridad estos discursos de odio.

¿Grecia protege a su comunidad judía?

Oficialmente, Grecia cuenta con leyes contra el racismo y la incitación al odio, incluyendo legislación específica contra la negación del Holocausto. Sin embargo, en la práctica, muchas de estas medidas no se aplican con contundencia. Organizaciones judías como el Central Board of Jewish Communities in Greece (KIS) han alertado reiteradamente sobre la falta de respuestas del Estado frente al crecimiento del antisemitismo. (KIS Greece)

Grecia ha tenido una relación ambivalente con sus ciudadanos judíos. Antes de la Shoá, Salónica era una de las ciudades con mayor población judía de Europa. El Holocausto destruyó esa comunidad, y aunque se han hecho esfuerzos por conmemorar esa historia, los discursos actuales parecen ignorar o relativizar esa tragedia.

Políticas públicas: luces y sombras

Formalmente, Grecia cuenta con una legislación contra los crímenes de odio y ha participado activamente en el recuerdo del Holocausto. En 2021, se inauguró en Tesalónica un memorial en honor a los judíos deportados por los nazis, y el país es miembro activo de la IHRA (Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto).

Sin embargo, en la práctica, estas iniciativas parecen convivir con una tolerancia preocupante hacia discursos antisemitas en medios y en redes sociales. Algunos analistas apuntan a la falta de una estrategia clara y sostenida de educación contra el antisemitismo. Además, el alineamiento de ciertos sectores políticos griegos con narrativas antiisraelíes —más allá de la crítica legítima a gobiernos— favorece un caldo de cultivo donde el odio encuentra expresión sin consecuencias.

Una mirada desde Israel

Desde la perspectiva israelí, el aumento del antisemitismo en países europeos como Grecia no solo es preocupante a nivel moral, sino también estratégico. Grecia es parte de la cooperación trilateral con Israel y Chipre en temas de energía y seguridad. ¿Qué implica que parte de su clase política y de su sociedad deslice discursos antijudíos o antisionistas en este contexto?

Además, este tipo de incidentes afectan la percepción de seguridad de los judíos de la diáspora y reavivan el sentimiento de vulnerabilidad histórica. Israel, como Estado del pueblo judío, no puede mirar con indiferencia lo que ocurre en Grecia ni en ningún lugar donde resurjan las sombras del odio ancestral.

¿Qué se puede hacer?

Existen iniciativas educativas y culturales en Grecia que promueven la tolerancia y la memoria del Holocausto, pero requieren mayor apoyo institucional. La firme condena política, el fortalecimiento de la legislación antidiscriminación y el respaldo a la comunidad judía son pasos imprescindibles.

El antisemitismo en Grecia no es un fenómeno nuevo, pero su reaparición con fuerza en el siglo XXI es una señal de alerta. No alcanza con recordar el pasado: hay que actuar en el presente para evitar repetirlo.

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