Un nuevo eje económico y geoestratégico
El anuncio del India–Middle East–Europe Economic Corridor (IMEC) promete transformar el mapa comercial y político del siglo XXI. Impulsado por India, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, la Unión Europea y Estados Unidos, este megaproyecto busca conectar Asia con Europa a través de una red ferroviaria, marítima y digital que atraviesa Medio Oriente. En este entramado, Israel no es un simple espectador: es una pieza clave.
Según un informe conjunto del Instituto Misgav de Seguridad Nacional y la Fundación Konrad Adenauer en Israel (julio 2024), el IMEC representa una oportunidad sin precedentes para posicionar a Israel como “puente logístico y digital entre tres continentes”. En términos económicos, el corredor podría convertir a los puertos de Haifa y Ashdod en nodos centrales del tránsito de bienes entre Asia y Europa, reduciendo costos, tiempos y dependencia del Canal de Suez.
Una oportunidad económica… ¿con riesgos geopolíticos?
Israel se beneficiaría directamente en al menos tres áreas: el desarrollo de infraestructura ferroviaria de doble vía desde el puerto de Haifa hasta la frontera con Jordania, la integración a redes de suministro energético (incluyendo posibles proyectos de hidrógeno verde), y la conexión digital entre India y Europa mediante cables de datos que atraviesan su territorio.
Pero el proyecto no está libre de desafíos. Tal como advirtió un artículo de Euronews Business (06/07/2025), el éxito del IMEC depende de la estabilidad política entre países que no mantienen relaciones diplomáticas plenas. El tramo clave entre Arabia Saudita, Jordania e Israel requerirá cooperación regional profunda, algo incierto a la luz del estancamiento en los acuerdos de normalización tras el 7 de octubre de 2023.
Desde la perspectiva israelí, el riesgo es claro: ceder acceso estratégico a actores regionales sin reciprocidad diplomática ni garantías de seguridad. Las vías ferroviarias, los centros logísticos y los flujos digitales pueden convertirse en activos… o vulnerabilidades.
Israel, ¿beneficiario o simple tránsito?
En febrero de 2025, India y la Unión Europea reafirmaron su intención de convertir el IMEC en una realidad concreta, según informó India News Network (28/02/2025). Si bien la iniciativa es ambiciosa y de largo plazo, los compromisos comienzan a tomar forma. Israel debe decidir si quiere ser socio activo con voz propia, o simplemente un país de tránsito.
El ministro de Transporte israelí ha expresado entusiasmo por el proyecto, mientras que funcionarios de defensa recomiendan cautela. Israel debe asegurar que cualquier infraestructura que atraviese su territorio esté plenamente bajo control nacional y que los acuerdos incluyan cláusulas claras sobre cooperación en seguridad cibernética y protección física de la infraestructura.
A nivel diplomático, el IMEC también puede ofrecer a Israel un nuevo canal de acercamiento con Arabia Saudita, especialmente si se reactiva el proceso de normalización. Para ello, la posición israelí debe ser firme pero abierta: mostrar que está dispuesto a cooperar con quien respete su soberanía y seguridad.
Conectividad, pero con soberanía
Desde una mirada israelí y sionista, el IMEC representa tanto una oportunidad histórica como una advertencia: la conectividad no debe comprometer la soberanía. Israel puede y debe formar parte de los corredores del siglo XXI, pero no como peón, sino como socio estratégico. Su experiencia en logística, tecnología, defensa e innovación lo hacen indispensable, pero también vulnerable.
El desafío estará en encontrar el equilibrio entre integrar y proteger. Aprovechar el IMEC para fortalecer alianzas, pero también para defender intereses nacionales. Y sobre todo, en no perder de vista que los corredores no son solo económicos: son políticos, ideológicos y culturales.